Pobres Frailes!

Acaba de suspender sus pages un Banco, acaba de quebrarse el New Oriental.

Grandes pédidas en la India, en la isla Mauricio al sur de Africa, ciclónes y tempestades acabaron con su podeíro, tragnádose más de 36,000,000 de pesos. Estos treinta y seis millones representaban las esperanzas, las economías, el bienestar y el porvenir de numerosos individuos y familias.

Entre los que más han sufrido podemos contar á la Rvda. Corporacion de los P. P. Dominicos, que pierden en esta quiebra muchos cientos de miles. No se sabe la cuenta exacta porque tanto dinero se les envía de aquí y tantos depósitos hacen, que se neçesitarlan muchos contadores para calcular el immense caudal de que disponen.

Pero, no se aflijan los amigos ni triunfen los enemigos de los santos monjes que profesan vote de pobreza.

A unos y otros les diremos que pueden estar tranquilos. La Corporacion tiene aun muchos millones depositados en los Bancos de Hongkong, y aunque todos quebrasen, y aunque se derrumbasen sus miles de casas de alquiler, siempre quedarian sus curates y Page 189haciendas, les quedarían los filipinos dispuestos siempre á ayunar para darles una limosna. ¿Qué son cuatrocientos ó quinientos mil? Que se tomen la molestia de recorrer los pueblos y pedir limosna y se resarcirán de esa pérdida. Hace un año que, por la mala administracion de los cardenales, el Papa perdió 14,000,000 del dinero de San Pedro; el Papa, para cubrir el déficit, acude á nosotros y nosotros recogemos de nuestros tampipis el último real, porque sabemos que el Papa tiene muchas atenciones; hace cosa de cinco años casó á una sobrina suya dotándola de un palacio y 300,000 francos ademas. Haced un esfuerzo pues, generosos filipinos, y socorred á los dominicos igualmente!

Además, esos centanares de miles perdidos no son de ellos, segun dicen: ¿cómo los iban à tener si tienen voto de pobreza? Hay que creerlos pues cuando, para cubrirse, dicen que son de los huérfanos y de las viudas. Muy seguramente pertencerían algunos á las viudas y á los huérfanos de Kalamba, y quién sabe si á los desterrados maridos! y los manejan los virtuosos frailes sólo á título de depositarios para devolverlos despues religiosamente con todos sus intereses cuando llegue el día de rendir cuentas! Quién sabe? Quién mejor que ellos podía encargarse de recoger los pocos haberes mientras las casas ardían, huían las viudas y los huérfanos sin encontrar hospitalidad, pues se habia prohibido darles albergue, mientras los hombres estaban presos ó perseguidos? ¿Quién mejor que los dominicos para tener tanto valor, tanta audacia y tanta humanidad?

Pero, ahora el diablo se ha llevado el dinero de los huérfanos y de las viudas, y es de temer que se lleve tambien el resto, pues cuando el diablo la empieza la ha de acabar. Tendría ese dinero mala procedencia?

Si asl sucediese, nosotros los recomendaríamos á los dominicos que dijesen con Job: Desnudo salí del vientre de mi madre (España), y desnudo volveré allá; lo dió el diablo, el diablo se lo llevó; bendito sea el nombre del Señor!