Don Pedro. (Leyendo.) «Letras pagadas por[610] León... Saldo con León...»

Filomena. ¿Y esto, don Rafael?... ¿Qué dice de esta ingerencia del carbonero en los asuntos de mi hija?

Don Rafael. (Imperturbable, paseándose.) Creo en Mariucha.[615]

Don Pedro. (Examinando otro papel.) Una cuenta de sus gastos... (Lee.) «Caja de puros Henry Clay para papá... la pensión de los niños... (Alzando la voz.) Pagado a León...»

Filomena. (Que también ha examinado papeles.) Y[620] aquí: «Cobrado de León...» Esto ya es demasiado.

Don Pedro. (Repitiendo.) ¡Debido a León... entregado a León... recibido de León!... ¡Pero esto es una cueva de leones! (Se levanta indignado.)

Filomena. (Con disgusto.) Déjalo ya... tapa...[625] cierra.

Don Pedro. (A Don Rafael.) ¿Qué significa la repetición de este maldito nombre en todos los apuntes, en todas las cuentas?

Don Rafael. No sé... Con leones y sin leones, creo[630] en Mariucha; creo en la que ha sido y es imagen de la Providencia, mensajera de los consuelos que Dios envía a una desgraciada familia...

Filomena. ¡Oh, quién pudiera creer...! (Óyense las voces de Corral y Bravo dentro.)[635]