Corral. (A Filomena.) Debo anticipar a usted que[630] Cesáreo sólo estará en Agramante algunas horas. Esta tarde tomará el tren mixto para llegar a Santamar, la capital de la provincia, antes que salga de allí el Ministro de la Gobernación, que ha ido a inaugurar el nuevo Presidio.[635]
Escena XI
Los mismos; Don Pedro; tras él, María.
Don Pedro. Ya sé... ya me ha enterado María... (A Teodolinda muy cortés.) Señora mía, crea usted que me confunde el honor que hace a esta humilde casa...
Teodolinda. La casa y familia, dignas son de todos los honores. La casa es un soberbio palacio. Al venir[640] aquí, he admirado por tercera vez la hermosa fachada plateresca. ¡Qué maravilla, señor Marqués!
Filomena. (Con tristeza.) Esa maravilla y otras ¡ay! fueron nuestras.
Don Pedro. Cuando Dios quería...[645]
Teodolinda. ¡Y quién sabe si volverán, cuando menos se piense, a su primitivo, a su ilustre dueño!
Don Pedro. ¡Quién sabe...! Cesáreo tal vez, si adquiere, como yo espero y él merece, una elevada posición en la política...[650]
Teodolinda. Ya sabe usted que está aquí.