Don Pedro. (Reteniéndole.) Luego irá. Dejadle un rato conmigo. (Les hace seña de que se alejen.)

María. Pero que sea cortito. También nosotros[755] tenemos que charlar...

Filomena. Déjale ahora. Tienen que hablar a solas. (Se va, llevándose a María.)

Escena XIII

Don Pedro; Cesáreo, que se sienta, pensativo, apoyada la frente en la mano.

Don Pedro. (En pie.) Acepta, hijo, acepta la invitación de esa señora.[760]

Cesáreo. Convéncete, papá, de que Teodolinda es una esperanza inmensamente remota, un sueño...

Don Pedro. Pero... en Madrid, el invierno último, dijiste a tu madre...

Cesáreo. Sí, lo dije... yo soñaba... creí poder traer[765] a casa la lámpara de Aladino.

Don Pedro. Tú le hacías la corte.