—Y sobre todo se explicará Ud. la aridez del desierto de Atacama, al norte de Chile.

—Sin embargo, entiendo que Chile, algo más al sur, es país muy fértil.

—Tan así es[15] que, en su parte austral, Chile cuenta con más de veinte millones de hectáreas de bosques. La razón de esta fertilidad reside en que, al sur del paralelo de los cuarenta grados de latitud sur, soplan constantemente vientos del oeste, que proporcionan humedad a las faldas occidentales de los Andes.

—Dada la gran cantidad de agua que cae en el Brasil, es de suponer[16] que en ese país se encuentran las grandes selvas[17] del continente.

—En efecto en esa zona, que además del Brasil incluye parte del Ecuador y Perú, así como las llanuras del norte que comprenden las Guayanas, Venezuela y Colombia, se hallan las mayores extensiones de bosque virgen que quedan aún sin explotar[18] en el planeta. En un radio de ochenta metros en esa zona, se han contado cuarenta variedades de árboles, tanto de los que dan maderas de construcción y ebanistería, como de los que producen materias tintóreas, resinas o sustancias medicinales. Esa región es muy rica en caucho, vainilla, cinchona, nuez del Brasil y cocoteros.

—¿Todo el territorio del Brasil se halla en esa región de bosques?

—Con excepción de una vasta meseta que ocupa la parte oriental de ese país. La meseta determina aquí también una diferencia de clima, haciéndolo más templado. Al igual que en la meseta de Méjico y en los altos valles, altozanos, sierras bajas y collados que se alzan al pie de la cordillera en la América Central, Colombia, Ecuador y Perú, aquí se ven hermosas tierras de pastoreo, adecuadas para la cría del ganado, producción de granos y frutas propias de las zonas templadas. Las frutas admíranse sobre todo en la parte norte de la meseta, donde prospera, además, el tabaco, la caña de azúcar y el algodón. Sorprenden allí al viajero los enormes ingenios[19] para la elaboración del azúcar, provistos de la maquinaria más moderna. En esa zona también se han establecido recientemente fábricas para el tejido[20] del algodón. Todos estos establecimientos utilizan como energía la de los saltos de agua.

—¿Y qué me dice del café[21]?

—Las haciendas cafeteras más prósperas se han instalado en el borde oriental de la altiplanicie.

—Veo señalados en el mapa otros bosques,[22] circundando la meseta brasileña.