5. EL DISCÍPULO EN LA ESCUELA
El discípulo entra en la sala de clase. Él va a su banco y se sienta. Suena la campanilla y principia la lección de español. El maestro pregunta. El discípulo se levanta y responde. Él se sienta, abre su libro y lee una frase, dos frases. Él cierra su libro y repite las frases. Él habla alto y distintamente. Algunas veces habla bajo e indistintamente. Otras veces habla muy lentamente porque no ha estudiado su lección con diligencia.
Hace calor en la sala de clase y un discípulo abre la ventana. Él abre también la puerta. Ahora hace demasiado frío y otro discípulo cierra la ventana y la puerta. Él escribe con la pluma o con el lápiz lo que dicta el maestro. Él va a la pizarra y escribe con la tiza en la pizarra. Después la limpia y va a su banco, se sienta y copia lo que está escrito en la pizarra.
Él escucha siempre con atención y no copia lo que su vecino ha escrito. Él no sopla en la clase. En casa estudia sus lecciones y en la escuela escucha atentamente. Es muy bueno y diligente.
6. UNA LECCIÓN DE ESPAÑOL
El maestro:—¿Qué lección tenemos para hoy?
El discípulo:—Tenemos la quinta lección para hoy. Debemos también aprender de memoria los nombres de los meses y de los días.
El maestro:—¿Dónde empezamos hoy, Federico?
Federico:—Empezamos en la página 20, renglón 6. Debemos traducir dos páginas.