—¿Está tu señora en casa?—le pregunta al portero.

—Sí, señora,—contesta éste.

Sube la señora, y busca en balde por todas partes a su hermana. Vuelve a bajar, y le dice al portero:

—Mi hermana debe de haber salido, porque no la he hallado.

—Sí, señora, ha salido, pero me dijo anoche que para Vd. siempre estaba en casa.

31. UNA PIERNA

Un paje sirvió en la comida a su señor una grulla. Esta grulla no tenía sino una pierna, porque la otra se la había comido el paje. El señor dijo:—¿Cómo no tiene esta grulla más que una pierna? Respondió el paje:—Señor, las grullas no tienen sino una pierna.

El amo dijo:—Pués, mañana yo llevaré a Vd. a caza, y verá Vd. que tienen dos, y entonces me lo pagará. Al otro día fueron a caza y toparon con unas grullas que estaban todas sobre un pie. Entonces dijo el paje a su amo:—¡Mire Vd.! como no tienen más de un pie. Refrenó el amo su caballo, diciendo:—¡Ox, ox! y entonces las grullas sacaron la otra pierna y empezaron a volar.

El amo dijo al paje:—¿Ve Vd. como tienen dos? y el paje contestó:—Si Vd. oxea a la grulla del plato, ella también sacará la otra pata.