Y un taimado poeta que le oía,

Le respondió en los términos siguientes:

—Al humilde jumento

Su dueño daba paja, y le decía:

¡Toma, pues que con esto estás contento!

Dijólo tantas veces, que ya un día

Se enfadó el asno, y replicó: Yo tomo

Lo que me quieres dar; pero, hombre injusto,

¿Piensas que sólo de la paja gusto?

Dame grano, y verás si me lo como.