Cid. Pues si vos
temeys solo al Cid, oyd,
que a mi me temeys,
que el Cid soy.

D. B. El Cid vos?

Cid. Si por Dios.

D. B. Ya que os he dicho en la cara,
invicto Cid, mi temor,
sabed, que yo soy señor,
don Diego Ordoñez de Lara.

[364] He thus apostrophizes his rural retreat in the idyl style:—

Vel. Montes que el Duero vaña,
y en cadenas de yelo
os tiene por los verdes pies atados
desde que nuestra España
Pelayo (o fuesse el cielo)
os restauró del barbaro habitados;
de mis nobles passados,
vega de Toro hermosa,
que hazes competencia,
no solo con Plasencia,
y a la orilla del Betis generosa,
de fertiles trofeos,
mas a los campos celebres Hibleos.
Aqui donde esta casa
solar de mis abuelos
las jambas cubre de despojos Moros,
por donde alegre passa
Duero que quiebra yelos,
y cuyas Ninfas van cantando a coros,
haziendo que los poros
de la hermosa ribera,
broten las altas cañas,
anchas como espadañas,
de trigo fertil la mançana y pera;
y el razimo pessado
con verdes hilos al sarmiento atado.

[365] What might not this scene have been rendered by a poet of a more regular imagination! There is, however, a certain degree of dignity in the commencement, with which the close forms a contrast the more discordant:—

D. S. Dexa las armas Elvira,
mira hermana que me corro
de sacarlas contra ti.

Elv. Pues vete hermano piadoso,
y dexame en mis almenas.

D. S. Si al assalto me dispongo,
como no vees, que este muro
quedarà de sangre rojo?