os acometen y hacen el dia de oy que las que escribē de los antiguos pues tambien peleaban ellos con gentes barbaras y desnudas como los n

os con indios donde no dexa de aber hombres que entre ellos sõ esforcados y ualientes y muy çerteros flecheros pues le abemos uisto derribar las aues que ban bolando y corriendo tras las liebres flecharlas todo esto he dicho a el fin que algunas cosas que tenemos por fabulosas pueden ser berdaderas y pues cada dia bemos en n

os tiempos cosas mayores como an sido las de don ferdo cortes en los benideros tienpos que con tresientos hombres osa se entrar en el riñon de la nueba españa donde tan grande numero de gentes como es mexico y con quinientos españoles la acabase de ganar y señorear en dos años cosa de grande admiraçion.

los hechos de don pedro de aluarado en la conquista de guatimala y lo de montejo en tabasco las conquistas de terra firme y del peru cosas eran todas estas para que yo ubiera de callar y pasar en silençio lo que agora quiero contar pero por que estoy obligado a dar relacion de las cosas en esta jornada acontecidas e querido se sepan tambien las que agora dire con las demas que tengo dicho.

y es ansi quel capitan juan gallego llego a la uilla de culiacan con bien poca gente y alli recogio la que pudo de la que se auia escapado de la uilla de los coraçones o por mejor decir de suya que por todos fueron ueinte y dos hombres y con estos camino por toda aquella tierra poblada en que andubo doçientas leguas y de tierra de guerra y gente alçada que auian estado ya en el amistad de los españoles teniendo cada dia o poco menos recuentros con los enemigos y siempre caminaua dexando atras el fardaje con las dos partes de las gentes lleuando continuamente la auangardia con seis o siete españoles sin otros amigos que los lleuaban entrando en los pueblos por fuerça matando y destruyendo y poniendo fuego dando en los enemigos tam de supito y con tanta presteça y denuedo que no les daban lugar a que se juntasen ni entendiesen de suerte que eran tan temidos que no auia pueblo que esperar los osase que ansi huyan de ellos como de un poderoso exercito tanto que les aconteçio yr diez dias todo por poblado que no tenian ora de descanso y todo lo haciã con siete compañeros que quando llegaua el fardaje con toda la demas gente no tenian en que entender saluo en robar que ya ellas auian muerto y preso la gente que auian podido auer a las manos y la demas auia huydo y como no paraban aunque los pueblos de p466 adelante tenian algun abiso eran con ellos tam presto que no les daban lugar a se recoger en espeçial en aquella parte donde auia sido la uilla de los coraçones que alli mato y ahorco buena cantidad de gente en castigo de su rebelion y en todo esto no perdio compañero sin se lo hirieron saluo uno que por despojar a un indio que casi estaba muerto le hirio en el parpalo del ojo quando le ronpio el pelejo y por ser con yerba obiera de morir sino fuera socorrido con el agua del membrillo y perdio el ojo fueron tales estos hijos digo hechos que aquella gente tendra en memoria todo quanto la uida les durare en espeçial quatro o cinco indios amigos que salieron con ellos de los coraçones que quedaron desto tam admirados que los tenian mas por cosa diuina que humana y si como nro campo los topo no los topara obieran de llegar a la tierra del indio que llamauan turco do yban encaminados y lo pasaran sin riesgo segũ la buena orden y gouierno lleuaba y bien dotrinada y exerçitada en la guerra de los quales algunos quedaron en esta uilla de culiacan donde yo a el presente escribo esta relaçion y notiçia a donde ansi ellos como yo y los demas que en esta prouincia paramos no nos a faltado trabajos apasiguando y sustentando esta tierra tomando rebeldes y biniendo en probeça y neçesidad y en esta ora mas por estar la tierra mas probe y alcançada que nunca lo fue.

Capitulo otauo en que se quentan algunas cosas admirables que se bieron en los llanos con la façion de los toros.

no sin misterio calle y dicimule en la segunda parte deste libro en el capitulo septimo que habla de los llanos las cosas de que hare mençion en este capitulo particular adonde se hallase todo junto pues eran cosas señaladas y no uistas en otras partes y atrebome a las escrebir porque escribo en tiempo que son oy biuos muchos hombres que lo bieron y haran berdadera mi escriptura quien podra crer que caminando por aquellos llanos mill cauallos y quinientas uacas de las nuestras y mas de çinco mill carneros y obejas y mas de mill y quinientas personas de los amigos y seruiçio que acabando de pasar no dexaban mas rastro que si nunca por alli ubieran pasado nadie tanto que era menester haçer montones de guesos y boñigas de uacas a trechos para que la retaguardia guiase tras del canpo y no se perdiesen la yerba aunque menuda en pisandola se enhiestaua tam limpia y derecha como de antes lo estaba.