Salgan los pimpollos tiernos
De las encogidas ramas,
Y de los montes soberbios
Bajen los arroyos mansos
Liquido cristal vertiendo.
Hare que las fuentes manen
Candida leche, y los fresnos
Pura miel, diluvios dulces,
Que aneguen nuestros deseos.
Comedias, Tom. XXIV., Zaragoza, 1641, f. 116.