[508] Fr. Santos, “El Verdad en el Potro, y el Cid resuscitado,” (Madrid, 1686, 12mo), contains (pp. 9, 10, 51, 106, etc.) ballads on the Cid, as he says they were then sung in the streets by the blind beggars. The same or similar statements are made by Sarmiento, nearly a century later.

[509]

Diego.

No la ovejuela su pastor perdido,

Ni el leon que sus hijos le han quitado,

Balo quejosa, ni bramo ofendido,

Como yo por Rodrigo. Ay, hijo amado!

Voy abrazando sombras descompuesto

Entre la oscura noche que ha cerrado.

Díle la seña, y señaléle el puesto,