Quando entraron por la cibdad, las gentes se marabillaban;
El dia era nublo e el sol no relumbraba,
Magüer era oscuro e el la hazia calara,
Por do quier que pasaba todo lo relonbraba.
Decian las gentes a de aquel mercadero,
Si era aquel angel o ombre santurero.
Dijo, “Este es mi catibo leal e berdadero,
Io quiero lo bender, si le hallo mercadero.”
Dijo el mercader, que él lo benderia en mercado.
Fizo a saber las nuebas por todo el reinado,