E de piedras preciosas mui bien lo afeitaba,
Berdugadero en sus manos a las duennas lo embiaba.
Ellas de que lo bieron perdieron su cordura,
Tanto era de apuesto e de buena figura;
Pensaban que era tan angel e tornaban en locura,
Cortabanse las manos e non se abian cura,
Que por las toronjas la sangre iba andando.
Zaleja quando lo bido toda se fue alegrando;
Dijoles Zaleja que fais lo cas de sin cuidado,
Que por buesas manos la sangre iba andando.”