Fuyr non conviene al que ha de estar quedo;
Estad, Condestable, dexat el caballo!
Andad en la dança alegre muy ledo,
Syn faser rruydo, ca yo bien me callo.
Mas verdad vos digo que, al cantar del gallo,
Seredes tornado de otra figura;
Alli perderedes vuestra fermosura.
Venit vos, Obispo, á ser mi vasallo!
DICE EL OBISPO.
Mis manos aprieto, de mis ojos lloro,