A juicio yredes ante el Redentor,
E daredes cuenta de vuestro obispado.
Syempre anduvistes de gentes cargado,
En corte de rey é fuera de ygreja,
Mas yo gorsiré la vuestra pelleja.
Venit, Caballero, que estades armado!
DICE EL CABALLERO.
A mi non paresce ser cosa guisada,
Que dexe mis armas e vaya dançar
A tal dança negra, de llanto poblada,