Donde abré alegria syn otra tristura;
Por poco trabajo abré grand folgura;
Muerte, non me espanto de tu fealdad.
DICE LA MUERTE.
Sy la regla santa del Monje Bendicto
Guardastes del todo syn otro deseo,
Sin duda temed que soes escripto
En libro de vida, segunt que yo creo;
Pero, si fesistes lo que faser veo
A otros, que andan fuera de la regla,