La Virgen Santísima del Amparo,[1] á quien invocaba ahora mismo con el pensamiento, lo trae en mi ayuda.... ¡Ay! ¡Si nadie sabe lo que yo debo á esta Señora![2] ... ¡Con cuánta usura me paga las candelillas que le enciendo los sabados!... Vedlo, qué hermosote está con sus hábitos morados y su birrete rojo.... Dios le conserve en su silla tantos siglos como yo deseo de vida para mí. Si no fuera por él, media Sevilla hubiera ya ardido con estas disensiones de los duques. Vedlos, vedlos, los hipocritones, como se acercan ambos á la litera del Prelado para besarle el anillo.... Cómo le siguen y le acompañan, confundiéndose con sus familiares. Quién diria que esos dos que parecen tan amigos, si dentro de media hora se encuentran en una calle obscura ... es decir, ¡ellos ... ellos! ... Líbreme Dios de creerlos cobardes; buena muestra han dado de sí, peleando en algunas ocasiones contra los enemigos de Nuestro Señor.... Pero es la verdad, que si se buscaran ... y si se buscaran con ganas de encontrarse, se encontrarían, poniendo fin de una vez á estas continuas reyertas, en las cuales los que verdaderamente baten el cobre de firme son sus deudos, sus allegados y su servidumbre.

[Footnote 1: La Virgen Santisima del Amparo. An appellation that recalls the frequent rôle of the Virgin as protector in the mediaeval legends.]

[Footnote 2: esta Señora—this Lady,' referring to the Virgin.]

Pero vamos, vecina, vamos á la iglesia, antes que se ponga de bote en bote ... que algunas noches como ésta suele llenarse de modo que no cabe ni un grano de trigo.... ¡Buena ganga tienen las monjas con su organista!... ¿Cuándo se ha visto el convento tan favorecido como ahora?...[1] De las otras comunidades, puedo decir que le han hecho á maese Pérez proposiciones magnificas, verdad que nada tiene de extraño, pues hasta el señor arzobispo le ha ofrecido montes de oro por llevarle á la catedral... pero él, nada.... Primero dejaría la vida que abandonar su órgano favorito.... ¿No conocéis á maese Pérez? Verdad es que sois nueva en el barrio.... Pues es un santo varón; pobre sí, pero limosnero cual no otro.... Sin más parientes que su hija ni mas amigo que su órgano, pasa su vida entera en velar por la inocencia de la una y componer los registros del otro.... ¡Cuidado que el ergano es viejo!... Pues nada, él se da tal mana en arreglarlo y cuidarlo, que sueña, que es una maravilla.... Como que le conoce de tal modo, que a tientas... porque no sé si os lo he dicho, pero el pobre señor es ciego de nacimiento.... Y ¡con que paciencia lleva su desgracia!... Cuando le preguntan que[2] cuánto daría por ver, responde: mucho, pero no tanto como creéls, porque tengo esperanzas.—¿Esperanzas de ver?—Si, y muy pronto, añade sonriéndose como un angel; ya cuento setenta y seis años; por muy larga que sea mi vida, pronto veré á Dios....

[Footnote 1: In women's convents the organ is played by the nuns themselves, and in Sta. Inés it is in the choir and not in a gallery apart, as Becyuer puts it.]

[Footnote 2: que. A redundant use of the conjunction quite frequently found in Spanish.]

¡Pobrecito! Y si lo verá ... porque es humilde como las piedras de la calle, que se dejan pisar de todo el mundo.... Siempre dice que no es más que un pobre organista de convento, y puede dar lecciones de solfa al mismo maestro de capilla de la Primada;[1] como que echó los dientes en el oficio. Su padre tenía la misma profesión que él; yo no le conocí, pero mi señora madre, que santa gloria haya,[2] dice que le llevaba siempre al órgano consigo para darle á los fuelles. Luego, el muchacho mostró tales disposiciones que, como era natural, á la muerte de su padre heredó el cargo. ¡Y qué manos tiene! Dios se las bendiga. Merecía que se las llevaran á la calle de Chicarreros[3] y se las engarzasen en oro.... Siempre toca bien, siempre; pero en semejante noche como ésta, es un prodigio.... Él tiene una gran devoción por esta ceremonia de la Misa del Gallo, y cuando levantan la Sagrada Forma[4] al punto y hora de las doce, que es cuando vino al mundo Nuestro Señor Jesucristo ... las voces de su órgano son voces de ángeles....

[Footnote 1: la Primada =:'the primatical church.' Here the cathedral of Seville.]

[Footnote 2: que santa gloria haya. In speaking of one who has died, it is customary in Spain to express some similar hope for the welfare of his soul. Notice the use of haya instead of tenga, although possession is indicated.]