Todo el mundo fijó sus miradas en aquel punto. El órgano estaba solo, y no obstante, el órgano seguía sonando ... sonando como sólo los arcángeles podrían imitarlo en sus raptos de místico alborozo...............
—¡No os lo dije yo una y mil veces, mi señora doña Baltasara, no os lo dije yo!... ¡Aquí hay busilis!... Oidlo; qué, ¿no estuvísteis anoche en la Misa del Gallo? Pero, en fin ya sabréis lo que paso. En toda Sevilla no se habla de otra cosa.... El señor arzobispo está hecho, y con razón, una furia.... Haber dejado de asistir á Santa Inés; no haber podido presenciar el portento... ¿y para qué? para oir una cencerrada; porque personas que lo oyeron dicen que lo que hizo el dichoso organista de San Bartolomé en la catedral no fué otra cosa.... Si lo decía yo. Eso no puede haberlo tocado el bisojo, mentira ... aqui hay busilis, y el busilis era, en efecto, el alma de maese Pérez.
[LA CRUZ DEL DIABLO]
Que lo creas ó no, me importa bien poco. Mi abuelo se lo narró á mi padre; mi padre me lo ha referido á mí, y yo te lo cuento ahora, siquiera no sea mas que por pasar el rato.[1]
***
[Footnote 1: por pasar el rato = 'to while away the time.']
I
El crepúsculo comenzaba á extender sus ligeras alas de vapor sobre las pintorescas orillas del Segre,[1] cuando después de una fatigosa jornada llegamos á Bellver,[2] término de nuestro viaje.
[Footnote 1: Segre. A river of the province of Lérida in northern Spain. It rises in the Pyrenees, and joins the Ebro twenty-two miles southwest of Lérida. Its chief tributary is the Cinca. Length about 250 miles. See Century Diet.]