—¡Que se levante la visera! ¡Que se descubra! ¡Que se descubra! comenzaron á gritar los vecinos de la villa presentes al acto. ¡Que se descubra! ¡Veremos si se atreve entonces á insultarnos con su desden, como ahora lo hace protegido por el incógnito!

—Descubríos, repitió el mismo que anteriormente le dirigiera[1] la palabra.

[Footnote 1: elevaran, dirigiera. See p. 16, note 3.]

El guerrero permaneció impasible.

—Os lo mando en el nombre de nuestra autoridad.

La misma contestación.

—En el de los condes soberanos.'[1]

[Footnote 1: condes soberanos. See p. 121, note i, and p. 123, 1.22.]

Ni por ésas.[1]