En las ráfagas del aire y confundido con los leves rumores de la noche, creyó percibir un extraño rumor de voces delgadas, dulces y misteriosas que hablaban entre sí, reian ó cantaban cada cual por su parte y una cosa diferente, formando una algarabia tan ruidosa y confusa como la de los pájaros que despiertan al primer rayo del sol entre las frondas de una alameda.
Este extraño rumor solo se dejó oir un instante, y después todo volvió á quedar en silencio.
—Sin duda soñaba con las majaderías que nos refirió el zagal, exclamó Garcés restregándose los ojos con mucha calma, y en la firme persuasión de que cuanto había creído oir no era más que esa vaga huella del ensueño que queda, al despertar, en la imaginación, como queda en el oído la última cadencia de una melodía después que ha expirado temblando la última nota. Y dominado por la invencible languidez que embargaba sus miembros, iba á reclinar de nuevo la cabeza sobre el césped, cuando tornó á oir el eco distante de aquellas misteriosas voces, que acompañándose del rumor del aire, del agua y de las hojas, cantaban asi:
CORO
«El arquero que velaba en lo alto de la torre ha reclinado su pesada cabeza en el muro.
»Al cazador furtivo que esperaba sorprender la res, lo ha sorprendido el sueño.
»El pastor que aguarda el día consultando las estrellas, duerme ahora y dormirá hasta el amanecer.
»Reina de las ondinas,[1] sigue nuestros pasos.
[Footnote 1: ondinas = 'undines.' Female water-sprites, without souls. They form one branch of the elemental spirits (see p. 24, note 2, and p. 47, note 1). Read Fouqué's romantic novel entitled Undine.]