Documentos inéditos, vol. X, p. 385: 'Item ello en sí no tiene ninguna verosimilitud ni apariencia de verdad porque ¿en qué seso cabe que un hombre que no es hablador ni le tienen por tonto, habia de decir un desatino semejante, y en un lugar tan público como es un convite? Porque si lo echan á donaire, demás de ser muy necio donaire, y muy sin órden, no era donaire que ningun hombre de juicio lo habia de decir en los oidos de tan diferentes gentes como son las que se juntan en un banquete donde unos son necios, y otros escrupulosos, y otros enemigos y naturalmente malsines, y amigos de echallo todo á la peor parte. Y si quieren decir que se dijo de veras, lleva mucho menos camino que yo lo dijese, porque cosa cierta es que los que tratan de semejantes males, no los dicen á voces, ni en público, sino muy en particular y muy en secreto, y muy despues de haber conocido y tratado á los que los dicen, y fiándose mucho dellos, y á fin de persuadir y no de reir. Y cuando en esto hubiera testimonios contra mí mas claros y mas ciertos que el sol, antes de creello habian Vs. Mds. informarse de si aquel dia habia yo perdido el seso ó si estaba borracho, porque si no era así no era creible cosa semejante.'
Documentos inéditos, vol. XI, pp. 151-171, 173-179, 179-183, 183-186, 199-214, 220-253.
Documentos inéditos, vol. XI, pp. 228-230: '...no me parece que hay cosa contra la fe, ni doctrina errónea, temeraria ó escandalosa. Mas no puede el autor excusarse de gran culpa en haber tratado materia y cuestion semejante en estos tiempos, y leídola á multitud de estudiantes, entre los cuales los rudos, los idiotas, los libres y los desasosegados ingenios, y los mal intencionados y los simples y flacos no podrian sacar aprovechamiento ni edificacion, sino atrevida osadía y poca reverencia á la edicion Vulgata que la iglesia católica nos da por auténtica. Y aunque las palabras y razones y autoridades de doctores con que el autor procede, no sean en sí malas; pero piden auditorio muy pio, muy docto y muy atento para no tomar de aquí ocasion á tener en poco nuestra Biblia latina, y errar.... Mas no todas las verdades se han de sacar á plaza, ni todos los oyentes son capaces dellas; y por doctrina suelen sacar errores y escándalo, y tal es esto: porque el oficio del teólogo en públicas lecciones no era desnudar sino vestir cuanto pudiese la edicion que el concilio aprueba, y no dejarla tan en los huesos como la deja, que es todo lo posible sin ser hereje, ni tener nota de error, temeridad ó sospecha en la fe, ni ser proposiciones escandalosas.
De la proposicion 4ª digo que es falsa,... Pero no hay cosa en todo ello para retratar.'