Van tirados.

D. FÉLIX

A otra suerte de esos dados;

Y el diablo les prenda fuego.

ESCENA III

Pálido el rostro, cejijunto el ceño,

Y torva la mirada, aunque afligida,

Y en ella un firme y decidido empeño

De dar la muerte o de perder la vida,

Un hombre entró embozado hasta los ojos,