Con iracundo rostro le examina.

Miró también Don Félix al sombrío

Huésped que en él los ojos enclavó,

Y con sarcasmo desdeñoso y frío,

Fijos en él los suyos, sonrïó.

D. FÉLIX

Buen hombre, ¿de qué tapiz

Se ha escapado—el que se tapa—

Que entre el sombrero y la capa

Se os ve apenas la nariz?