No sé por qué, pues tan frío
En mi colérico brío
Vuestras injurias escucho.
D. DIEGO (con furor reconcentrado y con la espada desnuda)
Salid de aquí; que a fe mía,
Que estoy resuelto a mataros,
Y no alcanzara a libraros
La misma Virgen María.
Y es tan cierta mi intención,
Tan resuelta está mi alma,