Y en noche de nieblas y en honda agonía
En un mar sin playas muriendo quedó!...
Y solo y llevando consigo en su pecho,
Compañero eterno su dolor crüel,
El mágico encanto del alma deshecho,
Su pena, su amigo y su amante más fiel;
¡Miró sus suspiros llevarlos el viento,
Sus lágrimas tristes perderse en el mar,
Sin nadie que acuda ni entienda su acento,
Insensible el cielo y el mundo a su mal!