Súbito vuélvese a hallar,

Distingue los edificios,

Reconoce en dónde está,

Y en su delirante vértigo

Al vino vuelve a culpar,

Y jura, y siguen andando,

Ella delante, él detrás.

«¡Vive Dios! dice entre sí,

O Satanás se chancea,

O no debo estar en mí,