Contando que me mató.»

Diciendo así, soltó una carcajada,

Y las espaldas con desdén volvió;

Se hizo el bigote, requirió la espada,

Y a la devota dama se acercó.

1150

«Conque, en fin, ¿dónde vivís?

Que se hace tarde, señora.

—Tarde, aun no; de aquí a una hora

Lo será.—Verdad decís,