A tan tremenda lid,
Entre los brazos lúbricos
Que aprémianle sujeto
Del hórrido esqueleto,
Entre caricias mil,
Jamás vencido el ánimo,
Su cuerpo ya rendido
Sintió desfallecido
Faltarle Montemar;
Y a par que más su espíritu
A tan tremenda lid,
Entre los brazos lúbricos
Que aprémianle sujeto
Del hórrido esqueleto,
Entre caricias mil,
Jamás vencido el ánimo,
Su cuerpo ya rendido
Sintió desfallecido
Faltarle Montemar;
Y a par que más su espíritu