Nuestros nobles caballos relinchando

Regias habitaciones morarán;

Cien esclavos, sus frentes inclinando,

Al mover nuestros ojos temblarán.

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¡Hurra, Cosacos del desierto....

Venid, volad, guerreros del desierto,

Como nubes en negra confusión,

Todos suelto el bridón, el ojo incierto,

Todos atropellándoos en montón.