Un «¡ay!» moribundo, un «¡ay!»
Que penetra el corazón,
Que hasta los tuétanos hiela
Y da al que lo oyó temblor;
Un «¡ay!» de alguno que al mundo
Pronuncia el último adiós.
El ruido
Cesó,
Un hombre
Pasó
Un «¡ay!» moribundo, un «¡ay!»
Que penetra el corazón,
Que hasta los tuétanos hiela
Y da al que lo oyó temblor;
Un «¡ay!» de alguno que al mundo
Pronuncia el último adiós.
El ruido
Cesó,
Un hombre
Pasó