Tu pecho de roedor remordimiento.

«Adiós, por siempre, adiós: un breve instante

Siento de vida, y en mi pecho el fuego

Aun arde de mi amor; mi vista errante

Vaga desvanecida ... ¡calma luego,

Oh muerte, mi inquietud!... ¡Sola ... espirante!...

Ámame; no, perdona; ¡inútil ruego!

Adiós, adiós, ¡tu corazón perdí

—¡Todo acabó en el mundo para mí!»

Así escribió su triste despedida