DON EDUARDO. Y ¿crees tú que me volverá a nombrar su heredero?
DOÑA MATILDE. Como tres y dos son cinco.
DON EDUARDO. Es que entonces tendríamos la dificultad del alguacilazgo y….
DOÑA MATILDE. Tanto mejor, es un título muy distinguido … casi tanto como maestrante.
DON PEDRO. Vaya, hijos, ¿qué sale de esta consulta?
DOÑA MATILDE. Que nos vamos con usted.
DON PEDRO. ¡Alabado sea Dios!
DON EDUARDO. Y que mi Matilde, sólo por vivir con su padre y por disfrutar a su lado de las ruines comodidades de la vida, sacrifica magnánima todos los placeres de la indigencia, que por más que digan aquellos que los han conocido sin buscarlos … ni merecerlos … tienen con todo mucho mérito a los ojos de … las jóvenes de diez y siete años que leen novelas.