BRUNO. Ya las quisiera yo de tres y media.
DON PEDRO (aparte). ¿Pero yo, qué arriesgo en darle gusto?
BRUNO. ¿Conque, por fin, qué le digo?
DON PEDRO. Dile que … que no le quiero recibir … anda.
BRUNO. Bueno … le diré que había usted salido por la puerta falsa, y que….
DON PEDRO. No, no; que estoy en casa, y que no le quiero recibir.
BRUNO. Ya estoy, que siente usted mucho no poderle recibir, porque….
DON PEDRO. ¡Habrá mentecato igual con sus malditos cumplidos!… No que no puedo, sino que no quiero recibirle, que no quiero; sin preámbulos ni sentimientos, ni … ¿lo entiendes ahora?
BRUNO. Pero eso no se le dice a nadie en sus bigotes.
DON PEDRO. Pues tú se lo vas a decir en los suyos … ¡y cuidado que no se lo digas!… que no quiero recibirle, ni más ni menos…. (Aparte) No dudará ahora de mi amistad. (Vase)