DON EDUARDO. Hum. (Tose)
DON PEDRO (aparte). ¡Maldita carraspera!
DOÑA MATILDE. ¿No es verdad, papá, que usted se alegra de ello, y que?…
DON EDUARDO. Achí. (Estornuda fuerte)
BRUNO. Dominus tecum.
DON PEDRO. No, hija mía, no me alegro de semejante cosa ni tampoco puedo aprobar … porque … después de todo, y … en fin, yo me entiendo, yo me entiendo.
DOÑA MATILDE. Yo soy la que no entiendo a usted, papá mío, porque….
DON EDUARDO. Su papá de usted, Matilde mía, se habrá irritado al verme aquí en conversación con usted, cuando me había hecho decir que no quería recibirme.
DON PEDRO. Precisamente.
DON EDUARDO. Y creerá que en esto le hemos faltado al respeto.