DOÑA MATILDE. Sí.
BRUNO. Pues se engañó usted de medio a medio.
DOÑA MATILDE. ¡Cómo!
BRUNO. Y ahora mismo voy a noticiar al amo todo este fregado. (Hace que se va)
DOÑA MATILDE. ¡Detente!
BRUNO. No faltaba más … ¡una niña bien nacida pensar en semejante gitanada!
DOÑA MATILDE. ¡Bruno!
BRUNO. ¡Y proponérmela a mí, que he comido treinta y cinco años el pan de su padre!
DOÑA MATILDE. Pero escucha, por Dios….
BRUNO. Ni por la Virgen … todo lo sabrá el señor D. Pedro.