—Pues lo mismo me da[[12-5]].... (respondió Heredia.)—Pero
tengan Vds. cuidado de que no me mate Parrón....

—¿Cómo Parrón?...¿Qué dice este hombre?

25 —Venid y veréis.

Así diciendo, el gitano se hizo conducir delante del jefe de
los migueletes, y señalando a Manuel, dijo:

—Mi Comandante, ¡ése es Parrón, y yo soy el gitano que
dió hace quince días sus señas al Conde del Montijo!

30 —¡Parrón! ¡Parrón está preso! ¡Un miguelete era
Parrón!...—gritaron muchas voces.

—No me cabe duda.... (decía entretanto el Comandante,
leyendo las señas que le había dado el Capitán general.)—¡A
fe que[[12-6]] hemos estado torpes!—Pero ¿a quién se le hubiera (p13)
ocurrido buscar al capitán de ladrones entre los migueletes que
iban a prenderlo?

—¡Necio de mí![[13-1]] (exclamaba al mismo tiempo Parrón, mirando
al gitano con ojos de león herido): ¡es el único hombre
05 a quien he perdonado la vida! ¡Merezco lo que me pasa!

A la semana siguiente ahorcaron a Parrón.

Cumplióse, pues, literalmente la buenaventura del gitano....