—No haga V. caso, Capitán.... ¡Estos niños de
30 ahora!...

—Toma[[45-14]].... ¡Y si está parado[[45-15]]!...—murmuró el
muchacho entre dientes.

Le Pape! Le Pape! ¿Qué significa esto?—nos preguntamos
todos los oficiales.
(p46)
Y cogiendo a uno de los mozos del café, le dimos a entender
nuestra curiosidad.

El mozo tomó dos llaves; trazó con las manos una especie
de morrión sobre su cabeza; se sentó en una silla, y dijo:

05 —Le Pontife![[46-1]]

—¡Ah!... (dijo C....—que era el más avisado de
nosotros.—¡Por eso fué luego diputado a Cortes!)—¡El
Pontífice! ¡El Papa!

Oui, monsieur. Le Pape! Pie sept.[[46-2]]

10 —¡Pío VII[[46-3]]!... ¡El Papa!... (exclamamos nosotros,
sin atrevernos a creer lo que oíamos.) ¿Qué hace el
Papa en Francia? Pues ¿no está el Papa en Roma? ¿Viajan
los Papas? ¿El Papa en Montelimart?

No extrañéis nuestro asombro, hijos míos.... En aquel
15 entonces[[46-4]] todas las cosas tenían más prestigio que hoy.—No
se viajaba tan fácilmente, ni se publicaban tantos periódicos.—Yo
creo que en toda España no había más que uno, tamaño
como un recibo de contribución.[[46-5]]—El Papa era para nosotros
un sér[[46-6]] sobrenatural..., no un hombre de carne y hueso....—¡En
20 toda la tierra no había más que un Papa!... Y en
aquel tiempo era la tierra mucho más grande que hoy.... ¡La
tierra era el mundo..., y un mundo lleno de misterios, de
regiones desconocidas, de continentes ignorados!—Además,
aun sonaban en nuestros oídos aquellas palabras de nuestra
25 madre y de nuestros maestros: «El Papa es el Vicario de
Jesucristo; su representante en la tierra; una autoridad
infalible, y lo que desatare o atare aquí, remanecerá atado o
desatado en el cielo....»

Creo haberme explicado.—Creo que habréis comprendido
30 todo el respeto, toda la veneración, todo el susto que experimentaríamos
aquellos pobres españoles del siglo pasado, al oír
decir que el Sumo Pontífice estaba en un villorrio de Francia y
que íbamos a verle!