[215] Azara, ‘Voyage dans l’Amérique Méridionale’; also Funes, ‘Ensayo Critico de la Historia del Paraguay’; and Padre Guevara, ‘Historia del Paraguay, Rio de la Plata y Tucuman’.

[216] Archivo General de Simancas, Estado, legajo 7,450, folios 21 y 22, 5a, Copia de las cartas (sin firma; la siguiente es de Nicolas Neenguirú) que se hallaron en letra Guaraní traducidas por los interpreteo nombrados en las sorpresa hecha al pueblo de San Lorenzo por el Coronel D. José Joaquin de Viana, Gobernador de Montevideo, el dia 20 de Mayo de 1756:

‘El modo de vivir del Padre es, cerrar bien todas las puertas y quedarse el solo, su Mayordomo, y su muchacho. Son ya Indios de edad, y solo estos asisten solo de dia adentro, y á las doce salen afuera, y un viejo es quien cuida de la Porteria, y es quien Sierra la puerta quando descansa el Padre, ó quando sale el Padre á ver su chacara. Y aun entonces van solos, sino es con un Indio de hedad quien los giua y cuida de el caballo y despues de esto á misa y á la tarde al Rosario de Maria Santisima llamandonos con toque de campana, y antes de esto á los muchachos y muchachittas los llama con una campánilla y despues de eso el bueno de el Padre entra ha enseñarles la Doctrina, y el persinarse de el mismo modo, todos los dias de fiesta nos Predica la palabra de Dios, del mismo modo el Santo Sacramento de la Penitencia y de la Communion, en estas cosas se exercitta el bueno del Padre y todas las noches se sierra la porteria y la llave se lleva al aposento del Padre y solo se vuelve á abrir por la mañana quando entra el Sachristan y los cosineros. . . .

‘Los Padres todas las mañanas nos dicen misas, y despues de misa, se van a su aposento y hai cogen un poco de aqua caliente con Yerva y no otra cosa mas; despues de esto sale a la puerta de su aposento y ahai todos los que oyeron misa se arrimen a besarle la mano, y despues de esto sale afuera a ver los Indios si trabajan en los oficios que cada uno tiene, y despues se van a su aposento a resar el oficio divino, en su libro, y para que Dios le ayude en todas sus cosas. A las once de el dia van a comer un poquitto, no á comer mucho solo coge cinco plattitos y solo beve una vez el vino, no llenando un vaso pequeño, y aguardiente nunca lo toman y el vino no lo hai en nuestro pueblo, solo lo traen de la Candelaria segun lo que envia el Padre Superior lo trahen de acia Buenos Aires. . . . Despues que sale de comer y para descansar an poco, y mientras descansa salen fuera los que assisten en la casa del Padre, y los que trabajan dentro en algunas obras y tamvien el Sachristan y el cosinero: todos estos salen fuera y quando no se toca la campana estan serradas las puertas, y solo un viejo es el que cuida de las puertas, y quando vuelvan a tocar la campana, vuelve este a abrirlas para que vuelvan a entrar los que trabajan dentro, y el Padre Coge el Brebiario no a ir a parte ninguna. A la tarde tocan la campanilla paraque se recojan las criatturas, y entre el Padre á ensenarles la doctrina christiana.’

[217] Perhaps the entire isolation of the Jesuits in these two provinces accounts for their absolute quiet; and if this is so, it goes far to prove that they were right to attempt the same isolation in Paraguay. The comparative nearness of the Spanish settlements frustrated their attempts in this instance.

[218] For ‘reasoning men’, and how this monstrous superstition still prevails in Venezuela, see the charming book of S. Perez Triana, ‘De Bogota al Atlantico’, etc., pp. 156-158 (Paris: Impresa Sud Americana). A really interesting book of travels, without cant, and without an eye on the public. Strange to relate, the author seems to have killed nothing during his journey.

[219] Charlevoix, book iv.

[220] ‘Conquista Espiritual’, Ruiz Montoya.

[221] ‘Voyage dans l’Amérique Méridionale’.

[222] Azara, ‘Viage al America Meridional’, tomo 2, cap 12. ‘La corte ordenó a Don Francisco de Alfaro oidor de la Audiencia de Charcas pasar al Perú en calidad de visitador. La primera medida que tomó en 1612 fue ordenar que ninguno en lo sucesivo pudiese ir a casa de Indios, con el pretexto de reducirlos, y que no se diesen encomiendas del modo que hemos explicado, es decir con servicio personal. No alcanzo sobre que podia fundarse una medida tan politicamente absurda: pero como este oidor favorecia las ideas de los Jesuitas, se sospechó que por aquel tiempo que ellos dictaron su conducta.’