se señorea el laurel
entre las mujeres, Ana
entre los flores, el clavel.
En énero no hay claveles
porque los marchita el hielo
en tu cara los hay siempre
porque lo permite el cielo.
se señorea el laurel
entre las mujeres, Ana
entre los flores, el clavel.
En énero no hay claveles
porque los marchita el hielo
en tu cara los hay siempre
porque lo permite el cielo.