[I] Vide Robertson.

[J] Note.—“Y esta fue la empresa de Fernando Magallanes, caballero portugues, cuya osodiía y constancia grande en inquirir este secreto, y no menos feliz suceso en hallarle, con eterna memoria puso nombre al estrecho que con razon por su inventor se llama de Magallanes.

Historia natural y moral de las Indias,” by José de Acosta, Lib. III., cap. 10. The dangers attending the passage of the Strait of Magellan caused the Isthmus of Panamá to be long preferred as a route to Chili and Peru. Its very existence came to be doubted. “Las frequentes desgracias que padecieron las expediciones al estrecho de Magallanes y los crecidos gastos que causaban, hicieron preferible á canimo tan largo y peligroso el tránsita y conduccion de las mercaderiás por el ismo desde Nombre de Dios ó Portobelo hasta Panamá, fortificondo el primer punto para asegurarlo de los ataquos de los corsarios; y aunque despues de la expedicion de Juan Ladrillero, que salió del puerto de Valdivia en Noviembre de 1557, continuaron los vireyes del Perú y gobernadores de Chile empresas semejantes para reconocer el estrecho y facilitar su navigacion, ni aun memoria de ellas se ha conservado por haberse perdido algunos de los descubridores, y retrocedido otros sin conseguir el objeto que se propusieron. De aqui resultó el total abandono de aquella navigacion por mas de veinte años, llegando á olvidarse los anteriores viages al estrecho, hasta dudar de su existencia, cuniendo la opinion de haberse cerrado por algun terremoto ú otro accidente del mar y de las tempestades.”—Navarrete, Tomo IV., Prólogo, p. xiii.

Acosto writes previously to 1589: “El estrecho, pues, que en la mar del sur halló Magallanes, creyeron algunos, ó que no lo habia, ó se habia ya cerrado, como D. Alonso de Arcila escribe en su Araucana; y hoy dia hay quien diga que no hay tal estrecho, sino que son islas entre la mar, porque lo que es tierra firma se acaba alli, y el resto es todo islas, y al cabo de ellas se junta el un mar con el otro amplísimamente, ó por mejor decirse es todo un mismo mar. Pero de cierto consta haber el estrecho y tierre larguísima á la una banda y á la otra, aunque la que está la otra parte del estrecho al sur no se sabe hasta dónde llegne.

The authority of Ercilla, cited by Acosta, is the most respectable, says Navarette, and the most trustworthy, that could be given, since he accompanied Don Garcia de Mendoza in 1558 in his expedition along the coast of Chili as far as Chiloë, and then passed with ten soldiers, after surmounting great difficulties, in a small boat, to the opposite coast, there writing his name on a tree.

The following is the inscription commemorating this incident:—

Acqui llegó donde otro no ha llegado
Don Alonso de Ercilla, que el primero
En un pequeño barco deslastrado,
Con solos diez, pasó el desaguadero
El año de cincuenta y ocho entrado
Sobre mil y quinientos, par hebrero,
A las dos de la tarde el postrer dia,
Volviendo á la dejada compañía.
Araucania,” canto xxxvi., oct. 29.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Magallánes, Señor, fue el primer hombre
Que abriendo este canimo le dió nombre.

Por falta de pilotos, ó encubierta
Causa quizá importante, y no sabida
Esta secreta senda descubierta,
Quedó para nosotros escondida
Ora sea yerro de la altura cierta,
Ora que alguna isleta removida
Del tempestuosa mar y viento airado
Encallando en la boca la ha cerrado.
Araucania,” canto i., octs. 8 y 9.