Ni se ahoga en sus lagrimas, ni mueve
Porque se abrasse, o se convierta en nieve.
Rindiose al fin la femenil flaqueza
Al varonil valor y atrevimiento;
Quedò sin lustre la mayor belleza
Que es de una casta Virgen ornamento:
Siguio à la injusta furia la tibieza.
Apareciose el arrepentimiento,
Que viene como sombra del pecado,
Principios del castigo del culpado.