Una tierna canción, y porque en ella

Satisfacer á Delio meditaba,

Que de su fe dudaba,

Con vehemente expresión le encarecía

El fuego que en su casto pecho ardía.

Y estando divertida,

Un murciélago fiero, ¡suerte insana!

Entró por la ventana;

Mirta dejó la pluma, sorprendida,

Temió, gimió, dio voces, vino gente;