Y con los pies apenas toque el suelo.

«Mas luego recobrado,

Y del primer horror convalecido,

El pecho al suelo unido,

Traiga el rabo del uno al otro lado,

Y cosido en la tierra, observe atento;

Y cada movimiento

Que en ti llegue á notar su perspicacia,

Le provoque al asalto y le dé audacia.

«En fin sobre ti venga,