De envidia ardiendo se ve,
Y, trémulo y amarillo,
Sobre un tremecén rosillo
Lozaneándose fué.
Y en ronca voz:—Castellano,
Le dice, con más decoros
Suelo yo dar de mi mano,
Si no penachos de toros,
Las cabezas del cristiano.
Y si vinieras de guerra
De envidia ardiendo se ve,
Y, trémulo y amarillo,
Sobre un tremecén rosillo
Lozaneándose fué.
Y en ronca voz:—Castellano,
Le dice, con más decoros
Suelo yo dar de mi mano,
Si no penachos de toros,
Las cabezas del cristiano.
Y si vinieras de guerra