Por la puerta á su señor,
Y Zaida á le despedir,
Iban la fuerza á embestir:
Tal era ya su furor.
El alcaide, recelando
Que en Madrid tenga partido,
Se templó disimulando,
Y por el parque florido
Salió con él razonando.
Y es fama que, á la bajada,
Por la puerta á su señor,
Y Zaida á le despedir,
Iban la fuerza á embestir:
Tal era ya su furor.
El alcaide, recelando
Que en Madrid tenga partido,
Se templó disimulando,
Y por el parque florido
Salió con él razonando.
Y es fama que, á la bajada,