De su indiscreto afán. ¡Ay triste! guarte,

Guarte, que está cercano el precipicio.

El astuto amador ya en asechanza

Te atisba y sigue con lascivos ojos;

La adulación y la caricia el lazo

Te van á armar, do caerás incauta,

En él tu oprobio y perdición hallando.

¡Ay cuánto, cuánto de amargura y lloro

Te costarán tus galas! ¡Cuán tardío

Será y estéril tu arrepentimiento!