Y al verla todos se abrasan.
¡Qué de suspiros se escuchan!
¡Qué de vivas y de salvas!
No hay zagal que no la admire
Y no se esmere en loarla.
Cual absorto la contempla
Y á la aurora la compara
Cuando más alegre sale
Y el cielo en albores baña;
Cual al fresco y verde aliso