DON JUAN NICASIO GALLEGO

EL DOS DE MAYO

Noche, lóbrega noche, eterno asilo

Del miserable que, esquivando el sueño,

En tu silencio pavoroso gime:

No desdeñes mi voz; letal beleño

Presta á mis sienes, y en tu horror sublime

Empapada la ardiente fantasía,

Da á mi pincel fatídicos colores

Con que el tremendo día