Se iba elevando y creciendo:
Á poco rato tornóse
En humo confuso y denso
Que en nubarrones obscuros
Ofuscaba el claro cielo;
Después en ardientes chispas,
Y en un resplandor horrendo
Que iluminaba los valles
Dando en el Tajo reflejos,
Y al fin su furor mostrando